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La Xunta recuerda la importancia de la adopción de medidas de eficiencia energética de cara a la llegada del otoño

 

  • El cambio de hora de la madrugada del sábado al domingo representa un ahorro potencial de energía en iluminación estimado en el 1% para el sector doméstico

 

  • El uso de iluminación eficiente, una correcta climatización de las viviendas, o la instalación de sensores que regulen la luz artificial pueden disminuir hasta un 35% el consumo energético anual en los hogares gallegos

 

Viernes, 28 de  Octubre 2016 | Actualizado a las 21:00 h

Guía práctica de ahorro de energía. Foto | Inega

R. S. | Santiago | 

La Consellería de Economía, Empleo e Industria, a través del Instituto Energético de Galicia (Inega), destaca que el cambio de hora previsto para este fin de semana –con el comienzo del horario de otoño, en la madrugada del sábado al domingo se deberán retrasar los relojes una hora (a las 03.00 horas serán las 02.00 horas)–, representa un ahorro potencial de energía en iluminación estimado en el 1% para el sector doméstico, y del 3% para el sector servicios, alcanzándose una merma en el consumo eléctrico total en el conjunto de Galicia próximo al 0,4%.

 

Este ahorro que viene motivado por el cambio de hora repercutirá sobre todo en el campo familiar, ya que en el ámbito industrial a estructura de producción se mantiene de forma constante, con independencia del horario. Este cambio de hora permite un mayor aprovechamiento de las horas de luz, lo que supondrá emplear la luz solar para lo desempeño de distintas actividades durante el día y, de este modo, disminuir los consumos energéticos.

Para alcanzar este potencial de ahorro, es preciso llevar a cabo durante todo el año un uso racional y responsable de la energía a través de pautas sencillas, como prescindir de la luz artificial cuando no es necesaria; utilizar tecnologías de ahorro en iluminación de bajo consumo; instalar sensores que apaguen o regulen la iluminación artificial; u optar por la renovación de ventanas para evitar las fugas de calor.

 

Estos hábitos, sumados a otros como una correcta temperatura de climatización de las viviendas (cada grado de temperatura que se sube en el termostato supone un incremento de entre el 5% y el 7% del consumo de energía), el adecuado funcionamiento de los electrodomésticos o el seguimiento de pautas de conducción eficiente, pueden permitir al ciudadano, sin renunciar al confort, disminuir su consumo energético anual hasta un 35%, además de evitar emisiones contaminantes a la atmósfera.

 

El consumo energético de las familias gallegas se tiene incrementado en la última década hasta suponer el 30% del total autonómico, una cifra que implica un gasto medio anual en energía de 2.600 euros, distribuidos mayoritariamente en el consumo de calefacción y vehículos.

 

El cambio horario viene motivado por la Novena Directiva que rige el denominado “Cambio de hora”, de obligado cumplimiento para todos los países de la Unión Europea, vigente desde el año 1981 y que se renueva cada cuatro años. Esta medida de modificación de los horarios comenzó a generalizarse a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y diversos países decidieron retrasar sus relojes en los meses de otoño e invierno para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación.

 

Guía práctica de ahorro


El Inega tiene la disposición de los ciudadanos la Guía práctica de ahorro de energía, en la que se señala la importancia de adoptar hábitos básicos, como aprovechar en mayor medida la iluminación natural, potenciar la utilización de tecnología eficiente mediante el uso de detectores de presencia, fotocélulas y otros mecanismos de regulación y control. En cuanto a la calefacción es muy rentable el relevo de calderas de gasóleo por otras de biomasa.

 

Por ejemplo, una medida sin coste es la optimización de los tiempos de ventilación: diez minutos con las ventanas abiertas resultan suficientes para renovar el aire de una habitación. Además deben evitarse tanto las filtraciones de aire como el recubrimiento de los radiadores con ropa que dificulta la transmisión del calor.

 

Este tipo de medidas relacionados con los cambios climatológicos son compatibles con otras actuaciones que se pueden realizar durante todo el año y que se encuentran también en esta guía. Así, el relevo de una lámpara incandescente de 100 W por otra de bajo consumo o de tecnología LED supone un ahorro energético del 80%-90%, manteniendo los niveles de iluminación y confort; y apagar aparatos como la televisión o el vídeo con el interruptor principal y no con el mando a distancia puede representar un ahorro de un 3% en la factura de energía anual.

 

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