La Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria inició los trabajos de campo en la Cova dos Mouros, en Baleira, para tratar de extraer la mayor información posible acerca del yacimiento, en especial para ahondar en los hallazgos de pinturas rupestres.

El delegado territorial de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, se desplazó hoy hasta el lugar junto con técnicos de la Dirección Xeral del Patrimonio Cultural para conocer detalles de los trabajos de la mano del equipo arqueológico responsable, el Grupo de Estudios para la Prehistoria del Noroeste, Arqueología, Antigüedad y Territorio (GEPN-AAT) de la Universidad de Santiago de Compostela, dirigido por el Catedrático de Prehistoria Ramón Fábregas Valcarce.

La excavación está dirigida por el arqueólogo Carlos Rodríguez Rellán y cuenta con un equipo de asesores de la propia Universidad de Santiago de Compostela, de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Galicia (Pontevedra) y de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

Balseiro explicó que la consellería invierte 21.000 euros en esta intervención arqueológica, que intentará contextualizar cultural y cronológicamente las pinturas, detectar evidencias de arte soterrado, así como recuperar restos de cultura material (cerámica, herramientas en piedra…) que ayuden a conocer la naturaleza de las actividades que se desarrollaron en esta pequeña cueva.

Además, se realizará una prospección del entorno de la Cova dos Mouros con el fin de documentar posibles nuevas cavidades en las que pudieran existir restos de pinturas similares a los ya documentados.

La cueva está situada en la Fontaneira, en la cima del Monte das Penas, la una altitud de 867 metros; mide 20 metros de profundidad, la boca tiene 6,50 metros de ancho y la altura oscila entre los 2,20 metros y los 3,10 metros.

En el pasado año se localizaron once paneles pictóricos de gran interés, lo que llevó a la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural a realizar un estudio preliminar valorativo que concluyó, de forma provisional, que puede tratarse de un ejemplar único de la historiografía denominada ‘pintura esquemática’, con una cronología que se sitúa entre el año 5.000 y el año 1.000 antes de Cristo (entre el Neolítico y la Edad de Bronce).

Esta nueva fase de los trabajos pretende corroborar y profundizar en estos datos. En concreto, los trabajos arqueológicos que realizan consisten en sondeos en tres sectores de la cueva y en un levantamiento topográfico tridimensional georreferenciado de alta resolución del interior y de la entrada de la cavidad mediante las técnicas de láser escáner y fotogrametría terrestre.

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