La Xunta aprueba inicialmente el PTE de la parroquia chantadina de San Fiz de Asma

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La Xunta de Galicia acaba de aprobar inicialmente el Plan territorial especial (PTE) de la parroquia chantadina de San Fiz de Asma, el primer documento de estas características que se promueve en la Comunidad y que tiene como objetivo garantizar una ordenación del territorio que preserve el patrimonio natural y cultural que alberga este paisaje construido singular y altamente representativa de la Ribeira Sacra.

Así lo anunció esta mañana a conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda, Ángeles Vázquez, que estuvo precisamente en Chantada acompañada por el alcalde, Manuel Lorenzo Varela, y por el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Javier Arias, para asistir a la presentación del documento, coincidiendo con la publicación hoy en el DOG del anuncio por el que se somete a información pública durante el plazo de un mes.

A partir de ahora y de forma paralela a este trámite, se notificará individualmente a todos los titulares de terrenos en la zona y se les dará audiencia a la Diputación provincial y al Ayuntamiento de Chantada, además de solicitar los informes sectoriales preceptivos para poder avanzar en la tramitación. El objetivo, explicó la conselleira, es que el PTE de San Fiz pueda someterse a la aprobación definitiva del Consello da Xunta a finales de este mismo año.

El PTE de San Fiz de Asma se enmarca dentro del llamado Plan de acción estratégico para la Ribeira Sacra, un conjunto de medidas que, como explicó Ángeles Vázquez, impulsó la Consellería en septiembre de 2019 con el objetivo de mejorar la planificación y la protección de este territorio a caballo entre las provincias de Lugo y Ourense.

Para esto, el Plan incluye un paquete de 10 propuestas a nivel ambiental, paisajístico y urbanístico, la mayoría de ellas ya en marcha, y de las que se beneficiarán un total de 30 ayuntamientos, con una inversión global de más de 4,5 millones de euros.

Una de estas medidas es el PTE de San Fiz -inicialmente tramitado como Plan de ordenación del medio físico (POMF)-, un documento que surge de la declaración del Paisaje cultural de la Ribeira Sacra como Bien de interés cultural a finales del año 2018, momento en el que se consideró necesario realizar una ordenación detallada de esta parroquia.

Sus condiciones geológicas y morfológicas, los valores patrimoniales y la geografía, junto con una reciente ocupación, le confieren una identidad diferenciada de otros paisajes que la hacen también altamente representativa de los atractivos de la Ribeira Sacra.

Tal y como subrayó la conselleira, con la elaboración del PTE -con una inversión de la Xunta de 68.000 euro- se pretende la conservación y el mantenimiento de las características que la convierten en un paisaje construido «digno de preservar», por el que consideró que será un hito clave en la protección y puesta en valor de la zona en su conjunto. «Este vai ser o exemplo para o resto de Chantada pero tamén para o resto da Ribeira Sacra», declaró.

Modelo constructivo predominante tradicional

El ámbito objeto de estudio, con una superficie de 225 hectáreas y 1.781 parcelas de las que menos del 30% están ocupadas, cuenta con una gran densidad de construcciones singulares y de especiales características que requieren de una ordenación detallada y específica.

De hecho, durante la presentación del plan, el arquitecto superior del estudio redactor Crecente Asociados, Rubén Santiago, explicó que el 60% de las 425 construcciones analizadas -el 100% de las existentes en el ámbito- son anteriores al año 1956 y que en un porcentaje aún mayor responden a una tipología tradicional, con predominio sobre todo de las castas de viña, seguidas de bodegas de guardia y de otro tipo de construcciones.

En este sentido, la conclusión es que, en general, el modelo constructivo predominante en San Fiz de Asma -edificaciones tradicionales de menos de 50 m2, de una sola planta y con cubierta de 1 agua-, está bien integrado en el paisaje que la rodea, si bien las construcciones más recientes y menos numerosas producen algunas distorsiones en el entorno.

Precisamente, la función principal del PTE será fijar pautas de intervención sobre las construcciones, los viales de acceso y los socalcos así como los materiales a emplear. En definitiva, se pretende mantener las características de un paisaje construido con una función que se quiere conservar y difundir, incidiendo en los aspectos territoriales de forma compatible con una economía agroganadera y de recursos culturales y turísticos sostenibles y estableciendo las medidas de protección que garanticen su preservación, restauración o mejora y su adecuación a las funciones y usos correspondientes.