Luis Enrique empieza con mal pie

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Había llegado para revolucionar el juego de la selección española. Y también para motivar a un grupo que venía de dos decepciones seguidas en los mundiales, sin poder llegar hasta donde su plantel y su nivel de juego le permitía. Y todo apuntaba a que su labor estaba siendo correcta, puesto que en los dos primeros partidos de la Liga de Naciones la Roja había ganado con contundencia primero a Inglaterra y después a Croacia.

Sin embargo, después de estas dos victorias, el equipo de Luis Enrique, el nuevo seleccionador español, no ha seguido respondiendo a las órdenes y a los dogmas tácticos de su técnico y ha acabado mirándose demasiado al espejo sin encontrar la concreción deseada para seguir ganando. Las derrotas contra sus dos rivales en el grupo del nuevo torneo concebido por la UEFA han sido la clara prueba de que el conjunto ibérico no había todavía encontrado la fórmula adecuada para sellar un nuevo ciclo ganador.

Si bien Luis Enrique tiene un currículum importante, como atestiguan sus triunfos en el Barcelona, poder entrenar a un equipo con el que no se trabaja todos los días, es decir el de una selección, no es lo mismo que manejar a un plantel durante toda la semana. Con la elección del técnico asturiano la Federación de fútbol español ha buscado revitalizar un ambiente dormido y desmotivado. Con la única certeza de la defensa de cuatro y de David De Gea como portero titular, el ex entrenador del Barça había aterrizado en Las Rozas para dar otro estilo de juego a la selección.

Las claves de la nueva conducción, qué cambiaron radicalmente tras el cierre del ciclo Julen Lopetegui, son hacer menos hincapié en la posesión total del balón y adoptar un juego más vertical y agresivo, empezando por la presión y por el contragolpe, una de las armas preferidas de Lucho. Sin embargo, no es lo mismo poder disponer de Neymar, Messi y Suárez que tener a Aspas, Rodrigo y Asensio – o Isco – como delanteros.

De hecho uno de los problemas más grandes de España ahora es la falta de atacantes contundentes y continuos en acertar frente a la portería. Como atestigua el partido contra Croacia, en el que los que anotaron un gol fueron el centrocampista Dani Ceballos y el defensa y capitán Sergio Ramos, el ataque de España tiene la pólvora mojada y por ahora no parece haber ninguna solución que no sea la de apostar por Paco Alcácer, que se está inflando a goles en el Borussia Dortmund.

Además, tras no haberlo convocado en sus primeros meses, el técnico asturiano ha vuelto a dar confianza a un Jordi Alba que ha cuajado una mala actuación contra Croacia, siendo responsable de al menos uno de los últimos dos goles encajados. La ausencia de Gerard Piqué, que decidió no acudir más a los compromisos con la selección, es otra de las claves del fracaso de España en los últimos partidos.

Lucho tendrá que cambiar algo a corto plazo para hacer olvidar este arranque fallido, ya que pronto se tendrá que preparar la clasificación a la Eurocopa de 2020.