Interior Galego Vivo apela a tomar medidas ante la crisis de productores de uva en la D.O. Ribeira Sacra

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Desde Interior Galego Vivo alertan de una crisis de excedentes de uva en la D.O. Ribeira Sacra que lleva tiempo forjándose y que añade un problema más a las dificultades de producción y sostenimiento del empleo en el sector vitícola de las comarcas ribeireñas del Sil y del Miño.

«Goberne quen goberne o vindeiro 18 de febreiro desde Interior Galego Vivo (IGV) consideramos que urxe adoptar medidas, pois cada vez hai menos viticultores nas bacías do Cabe, do Bibei, do Sil, do Miño… Moitas máis son aínda as persoas que están convencidas de abandonar ou vender e o relevo xeracional é cada vez máis difícil. A estrutura da propiedade e da produción é tan fráxil, cunha elevada idade media, que poden desaparecer en poucos anos unha gran cantidade de persoas produtoras de uva».

Este año, según IGV, hay proveedores de uva que temen quedar con toda la producción sin recoger «falamos de milleiros de toneladas», puesto que, al estar saturado el mercado para los vinos tintos, las bodegas no compran la producción. La situación supone que hay gente que quedará con toda producción sin recoger y mismo hay quien piensa en vender las viñas, mientras se autorizan nuevas plantaciones que no están precisamente en socalco ni configuran el paisaje y la identidad de la D.O. Ribeira Sacra.

«Desde IGV identificamos que o problema non é un conflito entre produtores e adegueiros, senón unha crise de modelo que esixe –en aras de soster a peculiaridade do territorio da DO Ribeira Sacra, que lle confire o éxito– actuar a curto e medio-longo prazo».

Por una parte, hace falta establecer incentivos para mantener el tipo de cultivo tradicional en pendiente, amurado, máxime cuando esta forma de aterrazamiento y cultivo está dentro del Paisaje Cultural BIC Ribeira Sacra. Para eso, hacen falta líneas de apoyo directo a las y a los productores de este tipo de parcelas, por el plus de trabajo y costes que exige mantener el paisaje.

«Isto incentivaría, ademais, a recuperación de viñedos históricos e exixe que a PAC se adapte á nosa realidade para que se primen as hectáreas de viñedo en socalco. Tamén, para apoiar a toda a xente que produce uva, a PAC debería chegar ao viñedo en ladeira, tanto para agricultores a título principal como para persoas produtoras de uva que o fan como economía complementaria».

A este respeto, hace falta abordar la posibilidad de paralizar en la D.O. las nuevas plantaciones de viñedo, siempre que no sean replantaciones en ribeira amurada. Esta moratoria no debería ser inferior a 5 años que deberían ser suficientes para elaborar una delimitación cartográfica de la zona de producción de la D.O. en la que quede marcada la producción en socalcos o muros, que será la que debe recibir ayudas y un especial ánimo por su carácter heroico.

Por otra parte, hace falta incentivar la diferenciación y la calidad a través de los controles de producción, buscando ampliar mercados con demanda regular, y abordar la diferenciación territorial de la uva y de los vinos, esto es, además de las subzonas, trabajar en la catalogación de parcelas de ribeira, en muros de solo uno o, como máximo, dos hilos de cepas. Si la producción de viñedo en pendiente y en muras tradicionales es un valor, hace falta reconocerlo y dignificarlo en mayor medida.

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Vista del río Sil desde Doade. Foto: Interior Galego Vivo.

En cuanto al paisaje, es esencial también ir trabajando en la disposición de oferta formativa de cantería en la zona, que incluya la formación en la reparación y construcción de muros tradicionales de la ribeira, y, del mismo modo, también hace falta que la Xunta y el Consello Regulador refuercen el asesoramiento a nuevos viticultores explicando las líneas de ayuda y facilitando la burocracia para procedimientos complejos como incorporaciones o reestructuraciones, a la vez que disminuir costes y plazos.

En el maridaje con el turismo es esencial mejorar la promoción de los vinos en la hostelería del geodestino Ribeira Sacra, incentivando la oferta hostelera de vinos locales.

En cuanto a la necesidad urgente de dar salida a los excedentes, la Xunta debería tomar en serio la destilación de estos excedentes en las bodegas este año 2024, implementando una planificación a corto plazo y con una línea de ayudas a las bodegas para tal fin. Hay que tener en cuenta que los destilados son también un producto tradicional de la zona: Portomarín, Chantada o Sober dan buena fe de esto sin olvidar el último artesano del cobre en Os Peares.

La situación es muy grave y hace falta diálogo entre el sector y apoyo total de las administraciones, pues la elevada edad media de las y de los productores los sitúan en un momento de extrema frágil.

«Non hai ‘patrimonio da humanidade’ sen persoas e sen ribeiras e non hai futuro digno para as nosas parroquias sen un sector primario onde a agricultura familiar sexa viábel. O noso territorio non pode ser un coto privado para fondos de investimentos e movementos especulativos».

Desde Interior Gallego Vivo reivindican el máximo apoyo de las administraciones, especialmente de la Xunta de Galicia, para el sector y la necesidad de un diálogo y foros técnicos para abordar soluciones a corto y medio plazo, «para non deixar tirada á xente que manten vivo o territorio».

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